martes, 29 de junio de 2010

Revistas Economia, Finanzas y Management - Junio, Julio 2010




Izquierda
Business Week 28 de Junio de 2010.

Derecha
Business Week 14 de Junio de 2010.













Izquierda
Business Week 07 de Junio de 2010.

Derecha
Business Week 21 de Junio de 2010.












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America Economica Junio de 2010.

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Inversor Global Junio de 2010.












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Inversor Global Mayo de 2010.

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Bloomberg Markets Julio de 2010.











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Inversor Global Julio de 2010.

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CIO Junio de 2010.













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Harvard Business Review Julio/Agosto 2010




Estan todas las revistas en 3 partes para bajar. Es rapido y realmente vale la pena, espero que lo disfruten
PARTE 1
PARTE 2
PARTE 3

domingo, 27 de junio de 2010

Perspectiva Global - Junio 2010

Las economías globales y los mercados financieros siguen mejorando en los tres primeros meses del año. El crecimiento en el sector manufacturero, de la producción y del comercio impulsó la recuperación, y a finales del trimestre se afianzó la ansiada recuperación en el mercado laboral de Estados Unidos y la estabilización del sector inmobiliario, lo cual hizo que mejorara la confianza de los inversores internacionalmente.
 Las economías emergentes siguieron propulsando la recuperación en medio de un repunte en las exportaciones y una demanda nacional más estable. Según un informe de enero realizado por CPB Netherlands Bureau for Economic Policy Analysis, las exportaciones de las economías emergentes se habían incrementado en un 19,7% con respecto al año anterior, y las importaciones aumentaban a un ritmo similar. No obstante, el rápido crecimiento económico está avivando las inquietudes sobre la inflación, lo cual ha provocado que India subiera los tipos de interés a corto plazo y que China restringiera los préstamos.

Las economías desarrolladas experimentan una recuperación robusta impulsadas por las ganancias corporativas que se obtienen a través de la reducción de los costos de mano de obra por unidad, del repunte de la productividad y del crecimiento de las exportaciones. Las empresas han mejorado sus estados de cuentas y perciben un gran volumen de flujos de efectivo. Las relaciones precio-ganancias a 10 años que se ajustan cíclicamente sugieren que las valoraciones de mercado amplio se sitúan en la zona media de sus índices históricos.

Mientras que la recuperación no parece haber cristalizado, aumenta la inquietud sobre su sostenibilidad. Aunque el mercado laboral mejora, sigue apoyándose en la confianza de los consumidores. Los bancos centrales siguen debatiendo opciones para retirar el estímulo monetario y algunos gobiernos están reduciendo sus planes de gasto. La aversión al riesgo en los mercados se ha aplacado y la volatilidad cayó a finales del trimestre después de que los jefes de estado de la Unión Europea mostraran su acuerdo a un plan financiero para Grecia que combinaría ayuda por parte del Fondo Monetario Internacional y préstamos por parte de los miembros de la zona euro.


Tras una corrección a principios del trimestre, los mercados de valores mundiales repuntaron con fuerza, a medida que se afianzaba una confianza creciente en la durabilidad de la recuperación global.

AMÉRICA
Economía de EE.UU.

La recuperación de la economía estadounidense sigue por detrás de su promedio histórico: una situación que esperaban muchos economistas, dado el entorno de desapalancamiento en el que se produce la recuperación económica. La perspectiva, sin embargo, sigue mejorando. La mejora en la economía global impulsó las exportaciones, una de las pocas áreas de la economía que produjo resultados por encima de la media. El gasto en inversiones, que el año pasado alcanzó su nivel más bajo (respecto a la economía) desde la Segunda Guerra Mundial, está preparado para reactivarse. El fuerte crecimiento de la productividad y las sólidas ganancias corporativas, impulsados por la reducción de los costos de mano de obra por unidad, apuntan hacia una reactivación del gasto de capital. Las encuestas muestran que el ánimo de los ejecutivos estadounidenses ha adoptado visos de optimismo durante el primer trimestre con el aumento en las ventas, lo cual ha avivado la perspectiva de un crecimiento en empleo y gasto.
Finalmente, el consumidor está contribuyendo con más contundencia a la recuperación. El crecimiento del valor neto y unas importantes devoluciones de impuestos impulsaron el gasto del consumidor en marzo. Sin embargo, la perspectiva de un crecimiento sostenible es discutible por la previsión de una ralentización de las ganancias medias por hora y una disminución de los pagos de transferencia gubernamentales. En estos momentos, el gasto del consumidor se financia enteramente con los ingresos personales. Prevemos que a medida que se vayan agotando estos incentivos y devoluciones de impuestos, el crecimiento se ralentizará en la segunda mitad de 2010. Creemos de forma general que si el mercado laboral repunta, el buen estado de forma del consumidor no se verá afectado durante la segunda mitad del año.

De hecho, observamos signos de una mejora en el mercado laboral. En la página siguiente, Erik Weisman, de MFS, expone sus comentarios sobre el aumento en el empleo que se experimentó en marzo.
El crecimiento limitado del empleo y las restricciones en los préstamos bancarios continuaron reprimiendo la recuperación en el primer trimestre. Los datos sobre el mercado laboral de marzo, sin embargo, aportaron algo de esperanza para el segundo trimestre ya que muestran que el mercado laboral sigue mejorando y que ahora produce incrementos netos en puestos de trabajo y en horas trabajadas. Pese a que las noticas son alentadoras, el ritmo subyacente del crecimiento del empleo en el sector privado, se sigue mostrando débil. Además, la demanda de préstamos sigue contenida pese a la encuesta Senior Loan Officer Opinion que muestra un aumento de la disposición por parte de los bancos a ampliar el crédito tanto a empresas como a consumidores.


Mercados de valores de Estados Unidos
Los mercados de valores retrocedieron a principios del trimestre en un contexto de miedo por parte de los inversores a que se extiendan los problemas de la deuda griega. La especulación relativa a la trascendencia de la decisión del consejo de la Reserva Federal para incrementar la tasa de descuento también pesó sobre los mercados, como lo hicieron las inquietudes acerca de una inflación acelerada en diversos países, entre los que se incluyen India y China. Sin embargo, al final del trimestre, los valores estadounidenses, animados por las sólidas ganancias del cuarto trimestre, subieron para alcanzar nuevos máximos cíclicos. La confianza de los inversores repuntó a finales del trimestre tras aumentar las posibilidades del rescate griego y después de que la Reserva Federal volviera a recalcar que la política monetaria iba a seguir siendo expansiva.
Pese a que las pequeñas empresas sufrieron el golpe más duro en la caída a principios del trimestre, tanto éstas como las empresas de capitalización media terminaron el periodo con las mayores ganancias. El liderazgo de las empresas de pequeña capitalización se mantiene estable desde los mínimos de marzo de 2009.
Por sectores, tal como se esperaba, los sectores defensivos como los productos básicos, la atención sanitaria y las telecomunicaciones obtuvieron rendimientos superiores en la corrección, pero se sitúan a la zaga de los materiales básicos y acciones tecnológicas, que son más sensibles económicamente en la consiguiente recuperación. Sólo los sectores de los bienes de equipo y de los productos de consumo cíclico obtuvieron resultados superiores en la corrección y en la recuperación. Cuando parece que el impulso de los indicadores económicos principales, incluso el índice de directores de compras Institute for Supply Management y el indicador adelantado compuesto de la OECD de EE.UU., alcanza su máximo, esperamos unos rendimientos discretos del mercado de valores y un cambio inminente hacia un liderazgo en el mercado de las empresas de mayor calidad y con alta capitalización.


Mercados de renta fija de Estados Unidos
El Tesoro de Estados Unidos produjo resultados mixtos durante un primer trimestre caracterizado por su volatilidad. La amenaza de un contagio por la crisis de la deuda soberana de Grecia contribuyó a la volatilidad, así como también lo hicieron las inquietudes fiscales originadas por el debate sobre la reforma de la atención sanitaria y las precarias subastas de bonos a finales del trimestre. Posiblemente las tendencias económicas más sólidas, la mayor atención al desequilibrio fiscal a largo plazo y el aumento de las expectativas de inflación a largo plazo seguirán impulsando al alza los resultados del Tesoro durante lo que queda de año.
El rendimiento del mercado de bonos corporativos de primera clase ha reflejado en líneas generales el del mercado de valores. Los bonos se corrigieron a comienzos del trimestre y posteriormente se recuperaron para finalizar el periodo con niveles ligeramente superiores. Los bonos corporativos con calidad de inversión siguen ofreciendo un valor razonable y las tendencias recientes se han mostrado positivas con respecto a los pagos de interés de la deuda. Teniendo en cuenta su fácil acceso a los mercados de capital, muchos emisores han sido capaces de reducir la deuda o de cancelar sus obligaciones de deuda para disminuir el riesgo financiero a corto plazo.
El segmento del mercado de alto rendimiento, que sufrió una corrección más profunda, se recuperó y obtuvo ganancias modestas en el trimestre. Los bonos corporativos de alto rendimiento también ofrecieron un valor razonable, pese a que se esperaba que las ganancias en este mercado fuesen bastante más modestas que en 2009.

Canadá

Los datos canadienses han mostrado que el país se embarcó en una sólida recuperación a finales de 2009 y se prevé que su crecimiento dejará atrás con gran ventaja a muchas de las naciones del G-7 en el primer semestre de 2010. En enero, el producto interior bruto canadiense creció un 0,6%, con el ritmo más rápido en los últimos tres años impulsado por el sector manufacturero, de ventas al por mayor, de la construcción, y de la minería.
Canadá ha sido el principal beneficiario de los fuertes precios de los recursos, lo cual ha ayudado a que su moneda se revaluara en los últimos años. Además, una normativa más eficaz ha contribuido a que los bancos no se viesen afectados por las pérdidas masivas que sufrieron los sectores financieros estadounidense y europeo.
Los datos también muestran que el crecimiento económico del primer trimestre se acerca a más velocidad de lo que había previsto el Banco de Canadá y esperamos que el banco central incremente los tipos de interés en los próximos meses a media que aumenten los signos de una inflación y crecimiento más rápidos. El gobernador del Banco de Canadá, Mark Carney, ha prometido mantener los tipos de interés en el mínimo histórico de 0,25% hasta junio a no ser que las perspectivas de la inflación cambien. El banco central predijo que la economía crecería a un ritmo del 3,5% este trimestre y del 4,3% en el periodo de abril a junio antes de ralentizarse hasta el próximo año.

Brasil

Queremos poner el punto de mira en las elecciones presidenciales brasileñas programadas para el 3 de octubre. A medida que el periodo de campaña electoral se vaya animando, esperamos observar una volatilidad en los mercados financieros.
En estos primeros momentos, la carrera se desarrolla entre el social demócrata José Serra, que actualmente parece estar a la cabeza, y la sucesora electa del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rouseff del Partido de los Trabajadores. Serra perdió ante Lula en las elecciones de 2002, pero en aquel momento era el favorito de los mercados financieros. En los últimos seis años, Lula se ha convertido en el líder con más popularidad en la historia de Brasil. Bajo su mandato, la economía brasileña creció y la inflación anual, que estaba en el 12,5% a finales de 2002, se ralentizó en más de la mitad hasta el 5,2%.
Actualmente, Serra lidera todas las encuestas de la nación, pero los expertos políticos creen que Rouseff podría dar una sorpresa, gracias al apoyo que recibe de Lula. Serra dimitió el 1 de abril de su cargo de gobernador de Sao Paul, el estado más rico y más poblado de Brasil, para dejar libre su camino en esta nueva empresa. Se considera más apropiado que Rouseff para buscarse los favores de la inversión privada y para contener la deuda gubernamental, que ha aumentado hasta el 63% del producto interior bruto este año desde los mínimos anteriores a la crisis del 56%.
La campaña de Serra se centra en su promesa de que es el más indicado para sumar a los logros económicos de Lula, pese a que creemos que estos logros se debieron mucho más a un contexto económico global robusto que a las políticas en sí que implementó la administración de Lula. Serra ha prometido incrementar la inversión gubernamental en infraestructura y relajar las restricciones fiscales. Se considera el candidato más indicado para cerrar el grifo del gasto gubernamental.
Rouseff es aún relativamente poco conocida y los medios de comunicación del país todavía no han examinado con detención su posición frente a los problemas que afronta el país. Pese a que cuenta con el respaldo de Lula, creemos que se inclina mucho más a la izquierda; esperamos tener más información sobre las políticas que propone en los próximos meses. Se prevé que será menos conservadora en el ámbito fiscal que Serra.
En general, esperamos que los próximos meses se caractericen por una obtención de beneficios en el mercado bursátil Bovespa de Brasil, que ganó un 83% en términos de divisa local en 2009. Creemos que los inversores nacionales se mostrarán incómodos ante las incertidumbres que originarán las elecciones y probablemente desplazarán su inversión de acciones a títulos de renta fija, cuya rentabilidad se espera que aumente con la aceleración de la inflación.

EUROPA
Economía de la zona euro 
La posibilidad de impago de la deuda griega alteró los mercados financieros en marzo y las primeras semanas de abril. En abril, los inversores vendieron acciones y euros y empujaron la rentabilidad de los bonos griegos a sus niveles máximos desde los inicios de la moneda en 1999. A medida que aumentaba el coste para Grecia de financiación de la deuda, también lo hacían los temores a que otros países de la zona euro con grandes déficits presupuestarios sucumbiesen a un destino similar. La incapacidad de los jefes de estado europeos a decidir sobre un paquete de rescate alimentó la preocupación relativa a la fuerza de la Unión Monetaria Europea.
A mediados de abril, tras semanas de debate, los gobiernos europeos aplacaron algunos de los temores del mercado con la noticia de que estaban preparados para proporcionar a Grecia un rescate de 30 mil millones de euros si fuera necesario. Los líderes de la zona euro acordaron que este año los países miembros facilitaran préstamos a tres años con tipos de interés de casi el 5%. Estos tipos están muy por debajo del tipo superior al 7% que debe pagar ahora Grecia al mercado abierto. Además, Grecia podría solicitar préstamos menos caros al Fondo Monetario Internacional por un total de hasta 15 mil millones de euros. Antes de que Grecia pueda acceder a estas cantidades, los 16 países de la zona euro deben activar la ayuda.
Los gobiernos europeos tienen la esperanza de que para calmar a los inversores bastará con ofrecer los detalles del rescate. En el momento de su emisión, no está claro si el trato será suficiente para disipar los miedos del mercado y prevenir un contagio a corto plazo. A Grecia le quedan aún muchos obstáculos por superar, y el fracaso frente a alguno de ellos podría desplazar la atención del mercado a otros participantes débiles de la UME.
Mercados de valores de la zona euro
Durante el primer trimestre, los mercados europeos han luchado por mantener el ritmo de los mercados globales mientras la crisis de la deuda soberana hacía crecer la inquietud de los inversores con respecto a la próxima compresión del gasto público en países con problemas de deuda pública similares. Los encontrados datos económicos han contribuido al descenso del mercado de valores ya que hicieron aumentar la preocupación sobre la fuerza de la recuperación económica.
Pese a estos acontecimientos, no se han observado cambios en nuestra filosofía o proceso de inversión. Seguimos concentrados en las empresas de alta calidad con crecimiento y rendimiento sostenibles por encima de la media, y cuyas perspectivas no se reflejan en sus valoraciones. Aunque los datos económicos mejorados y la confianza reforzada de los inversores sugieren que la recesión ha quedado atrás, todavía existe mucha incertidumbre. La recuperación económica se sigue enfrentando a varios retos, entre ellos un desempleo que es aún elevado, un débil gasto de los consumidores y la expansión hasta el límite de las finanzas gubernamentales. También esperamos que las previsiones de ganancias y beneficios puedan hacer frente a las dificultades, a medida que el desapalancamiento reduzca los márgenes. En este contexto, centraremos nuestros esfuerzos en una investigación fundamental para descubrir qué empresas creemos que están mejor posicionadas para conservar o asumir una cuota de mercado adicional y cuya actividad presenta un nivel de calificación atractivo.
Mercados de renta fija de la zona euro
Con la crisis en Grecia que sigue sin solucionarse, la degradación de la calificación de la deuda portuguesa por parte de Fitch Ratings y la débil subasta del Tesoro estadounidense, se ha incrementado el temor en Europa por la deuda soberana. Al mismo tiempo, el crecimiento retardado y la reticencia del Banco Central Europeo a subir los tipos de interés podría evitar cualquier respaldo significativo a los rendimientos.

Economía del Reino Unido
La economía británica ha mejorado a mayor velocidad y más de lo esperado, una tendencia que ha aliviado las preocupaciones relativas a la recesión de doble caída. Los resultados del sector manufacturero en el Reino Unido repuntaron en febrero con respecto al año anterior, lo cual supuso un incremento del 1,4%, el más marcado en dos años.
La salida de la recesión se ha convertido en un problema político ya que se avecinan en el país las elecciones generales, que se han programado para el 6 de mayo. Según los sondeos la votación será de las más reñidas en los últimos 20 años, con mucha controversia girando en torno a la fuerza de la economía. Actualmente, el Partido Conservador de la oposición lidera las encuestas frente al Partido Laborista en el gobierno del presidente Gordon Brown.
Pese al optimismo que se desprende de las valoraciones en diversas áreas, la crisis crediticia ha debilitado la economía. Consecuentemente, el Banco de Inglaterra siguió manteniendo en abril su tipo de interés de referencia. Esperamos que el próximo paso se tome en función de los planes fiscales futuros del gobierno.
Mercados de valores del Reino Unido
Pese a que existe preocupación por que salga elegido un gobierno minoritario en las elecciones, por una recuperación económica en expansión y por un debilitamiento de la libra esterlina, los valores del Reino Unido siguen superando los criterios de referencia en el primer trimestre.
Mercados de renta fija del Reino Unido
Los rendimientos de los bonos del Reino Unido experimentaron una volatilidad importante en el primer trimestre como reacción a la amenaza de contagio de la crisis por la deuda soberana griega y por la recuperación económica global que se afianza cada vez más. A corto plazo, el crecimiento económico acelerado y, en algún caso, la inquietud por la inflación en aumento probablemente mantenga los rendimientos al alza en el Reino Unido así como en otros países anglosajones.

ASIA PACÍFICO
Economía Japonesa
Le economía japonesa repuntó durante el primer trimestre gracias a la mejora en las condiciones económicas en el extranjero y a diversas medidas políticas.
El Banco de Japón votó a comienzos de abril a favor de mantener su objetivo de tipo de interés básico estable al 0,1% ya que sigue evaluando los efectos de sus medidas para impulsar la liquidez en la economía japonesa. Pese a la valoración optimista de la economía, el Banco de Japón comunicó que seguía teniendo reservas con respecto a que la demanda nacional fuese lo suficientemente sólida como para sostener la recuperación económica. Hasta que esta demanda pueda servir de apoyo, el Banco de Japón ha prometido que su objetivo será mantener un entorno financiero expansivo.
La economía japonesa ha mostrado signos de mejora continuada porque la producción industrial, los pedidos de maquinaria y las exportaciones se han reforzado en los últimos meses.
Pese a las señales de una recuperación económica sostenida, creemos que esta recuperación debe mostrar signos continuados de que ha llegado a los consumidores, quienes han tenido que afrontar recortes salariales y tasas de desempleo relativamente altas. Existe inquietud con respecto a que la recuperación pueda debilitarse ya que el apoyo al estímulo, tanto en Japón como en el mundo, se desvanece y las repercusiones de la deflación se hacen mayores. Estaremos pendientes de una deflación prolongada, lo cual podría incrementar la carga de la deuda para las empresas.
Mercados de valores japoneses
Los valores japoneses fueron los impulsores de los mercados de valores, los cuales se beneficiaron de un yen más débil y de las sólidas exportaciones, en particular, a China. En el primer trimestre, las acciones progresaron dentro de un contexto de una mejora continuada en la economía japonesa. Pese a que las exportaciones han mejorado, creemos que las empresas japonesas vinculadas a las exportaciones afrontan una época de incertidumbre tras años de una expansión de la capacidad y un consumidor global que reduce su nivel de endeudamiento. No obstante, esperamos que la economía nacional japonesa sea relativamente resistente. El Banco de Japón ha mantenido bajos los tipos de interés, lo que ha relajado las condiciones de los créditos para empresas y consumidores.
En estos tiempos de incertidumbre, creemos que la ineficacia del mercado japonés seguirá proporcionándonos oportunidades para buscar un rendimiento superior si se aprovechan las diferencias de valoración en los valores japoneses. Seguimos centrándonos en los negocios con características resistentes y fuertes beneficios a lo largo de los ciclos y que se concentran en proporcionar beneficios a los accionistas.
Mercados de renta fija de Japón
Los mercados de bonos de Japón obtienen rendimientos inferiores a los de otros mercados desarrollados. Las presiones deflacionaria y desinflacionaria probablemente evitarán un incremento del rendimiento. Por otra parte, creemos que una fuerte demanda nacional de bonos mantendría los precios elevados y el rendimiento bajo.
China
Este mes, ha habido más especulación sobre la revaloración del yuan chino (que abandona la divisa fija desde hacía 21 meses respecto al dólar estadounidense) ya que la economía global se recupera y los directivos chinos quieren hacer disminuir la inflación. Creemos que los legisladores esperarán probablemente algunos meses para tomar medidas ya que buscan signos claros sobre la fuerza de la economía antes de perder la tasa fija de cambio respecto al dólar. Cuando se articule el cambio, esperamos que se efectúe un pequeño ajuste único y posteriormente un ensanchamiento de banda que permita realizar ajustes continuados ulteriores con el paso del tiempo.
De hecho, a lo largo del mes, los legisladores chinos parecían estar preparando las bases para realizar una modificación en la política de tipos de cambio. Los directivos han declarado que podrían ampliar la franja de comercio diaria y permitir que el yuan continúe con la revaloración que se detuvo en julio de 2008 en respuesta a la crisis crediticia global. Desde aquel momento, China ha mantenido el yuan a 6,83 por dólar estadounidense. La especulación sobre un cambio inminente se hizo más patente una vez que los directivos del Tesoro de EE.UU. pospusieran una decisión para señalar a China como "manipulador de divisas" y el secretario de la tesorería estadounidense, Timothy Geither, realizara una visita fuera de programa al país.
La posibilidad de una revalorización del yuan ha impulsado las inversiones, lo cual ha provocado que las reservas de cambio extranjero de China aumentaran en marzo alcanzado máximos con respecto a los últimos cuatro meses. Creemos que las inversiones imprimirán presión en el país de forma que se favorezca la revalorización, pero también podría obligar a los legisladores a provocar unas ganancias del yuan demasiado aceleradas.
Al final, estimamos que una revalorización podría incrementar la necesidad en China de desarrollar una economía más orientada al ámbito nacional ya que la exportación de mano de obra perdería parte de su ventaja en precios. Un desarrollo tal requeriría la aparición de una clase media verdadera y de una economía nacional alimentada por algo más que un auge inmobiliario. Con respecto a los valores, si el yuan se revaloriza sería bueno para algunas empresas basadas en los consumidores y representaría un reto para exportadores con poco valor añadido. Creemos que nuestro enfoque de abajo arriba está bien ajustado para ese entorno.

OCEANÍA
Australia
El rendimiento de la economía australiana es mejor que el de otros países desarrollados y los legisladores han comenzado a retirar el estímulo gubernamental, lo cual incluye los 20.500 millones de dólares para carreteras, puertos y centros escolares. Por otra parte, el banco central ha subido su tipo de interés de referencia al 4,25% el 6 de abril, el quinto incremento en siete meses. El desempleo se sitúa en el 5,3%, aproximadamente la mitad del de Estados Unidos.
Tal como sucede en otros países donde se ha retirado el estímulo a medida que se va recuperando la economía, Australia debe mostrarse precavida para no frenar su recuperación incipiente. Los comerciantes del país siguen siendo prudentes y los promotores de propiedad han declarado que la demanda se debilita después de que el gobierno redujera sus ayudas a los compradores de primeras viviendas.
Nueva Zelanda
La perspectiva económica de Nueva Zelanda ha mejorado este año ya que las exportaciones del país se han beneficiado del crecimiento en los mercados fundamentales de éste, que incluyen a Australia y China. En el cuarto trimestre, la economía aumentó un 0,8%, lo cual supuso el crecimiento más rápido en dos años.
Pese a que se espera que la economía crezca en un 1,8% este año, ésta afronta aún riesgos considerables, como el incremento del desempleo, lo cual supone un riesgo de debilitación de la recuperación. Una reducción del estímulo gubernamental y la posibilidad de un incremento en los tipos de interés este año podría igualmente representar un obstáculo para el crecimiento. El gobernador del Banco Central, Alan Bollard, mantiene el tipo de interés de referencia del banco central en un 2,5% desde abril de 2009 y el mes pasado declaró que no incrementaría el coste del préstamo hasta mediados de año.

sábado, 26 de junio de 2010

Tipo de Cambio Nominal y Real - Junio 2010

Tipo de Cambio Nominal

La apreciación del dólar frente al euro y al real a lo largo del 2010 sumada a la fuerte presión inflacionaria local existente generaron una importante apreciación del tipo de cambio real multilateral de nuestro país. En el presente informe evaluaremos escenarios futuros y coberturas posibles.



La crisis de deuda europea generó una fuerte caída del euro del 20% respecto al dólar desde fines de Noviembre-09 hasta la fecha. A su vez, el real brasileño se depreció un 6,6% respecto al dólar a lo largo del 2010. Esto provocó una apreciación del peso en términos nominales respecto al euro y al real, ya que la depreciación del peso respecto al dólar desde fines del Noviembre-09 hasta la fecha fue de tan solo 2,5%.

Esta apreciación se potencia cuando consideramos las diversas presiones inflacionarias existentes en las distintas regiones. Mientras en la zona euro se registró una inflación anual del 1,53% a fines de Abril-2010, en EEUU fue del 2,24% y en Brasil fue del 5,26%. En la Argentina con datos a fines de Mayo según el relevamiento de precios realizados en Buenos Aires en forma diaria por economistas independientes, el índice de precios registró una suba del 25,85% en los últimos 12 meses. Si anualizamos los datos del 2010 acumulados hasta fines de Mayo, la variación de precios estimada para todo el 2010 daría un estimado muy similar: 25,54%.

A los fines de verificar el impacto de las variaciones nominales de monedas junto con las variaciones de precios de cada país / región económica, veremos a continuación la evolución del tipo de cambio real multilateral. Este indicador se compone de la ponderación del tipo de cambio real entre el Peso y el dólar americano, el Real y el Euro. Desde fines de Junio-09 hasta fines de Mayo-10 el tipo de cambio real multilateral registró una apreciación del 18,8%, pasando de 2,3646 a 1,9205. Es importante señalar que durante los 5 años pre- Lehman Brothers este índice se movía entre la banda de 2,25 y 2,50. Hoy en día el tipo de cambio nominal necesario para que el tipo de cambio real multilateral alcance los 2,25 debería ser de $4,58 por cada dólar, un 16,9% superior al cierre del precio mayorista de hoy.

Tipo de Cambio Real Multilateral

La última vez que el tipo de cambio real multilateral estuvo en valores similares a los actuales fue a fines de Noviembre-08, en donde el tipo de cambio nominal estaba en $3,3735 por U$S 1. Luego se depreció hasta 2,365 a fines de Julio-09, con un tipo de cambio nominal de $3,833 por U$S 1, devaluándose la moneda un 13,62% respecto al dólar.


Si bien se presume que el tipo de cambio real multilateral se encuentra en equilibrio en el rango entre 1,4 / 1,6 la política fiscal aplicada por actual gobierno necesita un tipo de cambio real depreciado para recaudar a través de derechos a las exportaciones, y acumular reservas para financiar vencimientos de capital de la deuda. Sin embargo no existen temores de una fuerte devaluación en el corto plazo ya que el gobierno esta dejando apreciar el tipo de cambio real para aplacar las presiones inflacionarias existentes. A su vez, estamos en un periodo de fuerte ingreso de divisas por la venta de la cosecha record que podría durar hasta fines de Agosto. En gráfico adjunto podemos ver la evolución de las liquidaciones del sector agroexportador según datos del CIARA.


De no disminuir la presión inflacionaria local en lo sucesivo, y de mantenerse las actuales paridades del euro y real respecto al dólar, el tipo de cambio nominal necesario a fin del 2010 para mantener un tipo de cambio real multilateral similar a los valores actuales debería ser de $4,45 por 1U$S, implicando una devaluación del 13,3%. Sin embargo estimamos que el gobierno, en su intento para llegar a las elecciones (¿anticipadas?) del 2011 en mejor forma continuará presionando sobre la demanda de divisas (importaciones, inversiones de portafolio en el exterior), manteniendo un tipo de cambio real multilateral similar o inferior al actual, y acumulando reservas provenientes del superávit comercial. Sin lugar a dudas en el segundo semestre se intensificará la presión sobre la divisa, una vez acabado el exceso de oferta de dólares generado por el sector agropecuario.

Como escenario más probable vemos un tipo de cambio nominal a fin del 2010 en un rango que oscila entre $4,30 y $4,40. Los activos financieros de mejor cobertura contra una devaluación son bonos en dólares (AM11, RG12, RO15 como favoritos) y acciones productoras de bienes transables (APBR, TS, y ERAR entre otras.).

Lic. Juan José Vázquez
Departamento de Research BullMarketBrokers Soc. De Bolsa

Preocupa el estado de la ANSeS

Los datos oficiales marcan que las cuentas de la ANSeS están en un delicado equilibrio porque los recursos que recauda de aportes, contribuciones e impuestos apenas cubren los pagos de los beneficios. Una situación que abre serios interrogantes sobre el futuro de una de las grandes "cajas" del Gobierno.

Tanto en 2008 como en 2009, el incremento de los pagos de beneficios superó al de los recursos, por lo que se fue achicando el superávit corriente. Así el año pasado, luego de pagar prestaciones y sentencias, el organismo previsional quedó con un resultado positivo de apenas $ 3.809 millones, equivalente al gasto de medio mes de jubilaciones y pensiones.

Estos números más que ajustados se alcanzaron a pesar de que la ANSeS no está pagando los beneficios como corresponde de acuerdo a lo que marca la legislación y los fallos judiciales. De esta manera, el Estado alienta la tan criticada "industria del juicio".

Y tanto, que la ANSeS carga con un abultado pasivo por la enorme litigiosidad. En el Fuero de la Seguridad Social ya hay 362.000 juicios, cifra que aumenta a razón de 12.000 nuevos juicios por mes.

De todas maneras, el cálculo oficial es que es mayor el "ahorro" que obtiene el Gobierno por no extender a todos los jubilados los fallos judiciales que el gasto que representan las sentencias. Este año está previsto en el Presupuesto pagar unas 30.000 sentencias por $ 2.800 millones. En promedio las sentencias oscilan entre los $ 60.000 y $ 100.000 pero los jubilados perciben una parte: entre el 25% y 40% son honorarios de los abogados.

A esta situación se agrega un tema estructural más serio: la relación activos/pasivos es muy reducida. Sobre 8,4 millones de aportantes (trabajadores en actividad), hay casi 6 millones de jubilados y pensionados. Equivale a una relación de 1,5; muy baja, con las actuales alícuotas de aportes y contribuciones, para asegurar la sustentabilidad del sistema.

Como están diseñados los beneficios, los nuevos jubilados reciben la mitad, o menos, del sueldo en actividad y los haberes se siguen achicando porque la ley de movilidad determina un ajuste semestral inferior al índice de precios y a la evolución de los salarios.

Así, la inflación está licuando los beneficios, mientras por el lado de los ingresos la ANSeS se beneficia por los nuevos acuerdos salariales, lo que, de alguna manera, servirá para mejorar sus números.

El haber medio del sistema es de $ 1.157 mensuales ­un tercio del salario medio de los activos­ pero más del 70% cobra el haber mínimo de $ 895. En el Congreso hay varios proyectos que plantean equiparar el haber mínimo al sueldo mínimo, que es de $ 1.500 mensuales. Sin un nuevo financiamiento, esa iniciativa, más que razonable, no podría afrontarse.


Otros ingresos y egresos

Por el lado de los ingresos, además de los aportes y contribuciones, la ANSeS recibe el 15% de la coparticipación y una parte de los impuestos que recauda la AFIP. En los años 90 se otorgó ese 15% de la coparticipación al sistema previsional en compensación porque la ANSeS absorbió el déficit de las cajas provinciales y se redujeron las contribuciones patronales.

También se implantó la jubilación privada, desfinanciando más al régimen estatal.

En el Congreso, hay varios proyectos que plantean que las provincias vuelvan a recuperar ese 15% que en 2009 sumó $ 18.241 millones. "Sin esos ingresos, la ANSeS hubiera terminado en 2009 con un déficit de $ 14.432 millones", reconoció el titular de la ANSeS, Diego Bossio en el Congreso Nacional.

La ANSeS cuenta con un Fondo de Garantía (FGS) que suma unos 150.000 millones ­equivalente a un año y medio de prestaciones ­ que están invertidos mayoritariamente en títulos públicos, lo que convierte al Gobierno en el principal deudor del Fondo. A eso se agrega que el FGS se está descapitalizando porque se decidió que los intereses ­del orden de los $ 8.000 millones anuales­ se destinen al pago de la asignación por hijo en lugar de financiarla con recursos específicos.

La ANSeS también administra las prestaciones por desempleo que se financia con aportes patronales. En 2009 recaudó $ 1.880 millones y pagó prestaciones por $ 610 millones porque los beneficios están topeados en $ 400 por desocupado, cuando si se hubieran ajustado por la inflación, deberían cuadruplicar esa cifra.

viernes, 25 de junio de 2010

La jubilación equivale sólo al 36% del sueldo promedio de los trabajadores


Excluyendo a los que se jubilaron por moratoria o en forma anticipada por desempleo, actualmente hay 3.500.000 que se jubilaron o pensionaron luego de aportar durante 30 años o más. Y en promedio perciben 1.275 pesos por mes, según datos a mayo de la ANSeS.
Esos $ 1.275 de haber medio representan apenas el 36% del sueldo medio de los trabajadores en blanco, los que hacen aportes.
Aunque una parte de esos 3,5 millones se jubilaron como autónomos, con haberes bajos, hay solamente 500.000 jubilados que cobran por encima de los $ 1.500. El resto cobra menos.
Así, los que se jubilaron después de haber trabajado en relación de dependencia están cobrando en promedio alrededor del 40% del sueldo medio de los activos.
Esos datos desmienten que el bajo haber promedio se debe a que mucha gente se jubiló por moratoria, como dice el Gobierno. También los que se jubilaron con los aportes al día cobran muy poco.

En la jerga previsional, la relación entre el haber y el sueldo representa la "tasa de sustitución" o "de reemplazo". Y mide cuán cerca o alejado está el jubilado de disponer de un ingreso similar al que tiene el que está en actividad.
Esta enorme distancia entre la jubilación y el sueldo obedece a varias causas:
* Luego de la devaluación de 2002, las jubilaciones no fueron ajustadas por la evolución de los salarios, como sí marca la doctrina fijada por la Corte Suprema en numerosos fallos (Sánchez, Badaro, Ellif) con lo que quedaron muy desactualizadas. En el caso Badaro el ajuste ordenado por la Corte entre enero de 2002 y diciembre de 2006 fue del 88,6%, cuando en ese período los aumentos generales fueron entre el 10 y 22%.
* Se redujo en forma sustancial el valor de la Prestación Básica Universal (PBU) que integra el calculo del haber. Inicialmente fue fijada en el 27,5% del sueldo medio. Ahora, la PBU ahora es un valor fijo de $ 422,91 que representa menos del 15 % del sueldo medio.
* El cálculo del sueldo promedio de referencia para determinar la otra parte del haber (PC/PAP) se actualiza con un índice que es inferior a la real evolución de los salarios.
* Una vez obtenida la jubilación, el haber se ajusta cada 6 meses con una fórmula de movilidad compleja que combina dos índices (que incluye evolución de los salarios, recaudación e ingresos por impuestos) pero aplicando siempre el más bajo. Así con el paso del tiempo, la jubilación se va achicando aún más y termina representando apenas el 25 o 30 por ciento del sueldo que cobra el empleado activo en el cargo por el que se jubiló.
* La jubilación mínima es de 895 pesos, cuando el salario mínimo está en $ 1.500.
* Así más de la mitad de los jubilaron con todos los aportes al día cobren el haber mínimo, lo mismo que los que se jubilaron con moratoria.
Todo esto explica el extraordinario aumento de los juicios de reajustes previsionales, a los que los jubilados recurren como único medio para que le reajusten sus haberes.
Sin embargo, aunque obtienen sentencias favorables, el reajuste se demora y en muchos casos, el jubilados tiene que hacer un nuevo juicio para que se ejecute la sentencia.
En la Justicia, como anticipó Clarín, se acumulan más de 360.000 juicios de reajuste de las jubilaciones. Y los reclamos vienen en ascenso a razón de 12.000 por mes.
Aún así la Justicia no extiende a todos los jubilados sus propios fallos, como podría hacerlo, obligando a que cada uno inicie una demanda

jueves, 24 de junio de 2010

Exit strategies for central banks: Lessons from the 1930s

Many commentators have compared the global crisis to the Great Depression. This column explores lessons that can be applied to help shape expectations and guide exit policy for central banks. It argues that the need for credit stimulus should end when failed intermediaries are resolved and positive net present value credits are reallocated to solvent lenders.

During the financial crisis of 2007-8 and the ensuing recession, policymakers undertook a variety of actions aimed at alleviating distress (Eichengreen and O’Rourke). In many ways, US policymaking during the current financial and economic crisis can be viewed as a reaction to the events of the 1930s and as an attempt to avoid a similarly severe recession. Some economists have suggested that, without the plethora of stimulus policies the severity of the crisis would have been significantly worse and similar in magnitude to the Great Depression (Del Negro et al. 2009).

While we will never truly know the counterfactual, we do know that those types of broad stimulus policies – in both the US and abroad – are expensive and weighing heavily on the fiscal burdens of developed countries around the world. As a result, policymakers are keenly aware of the need for a prompt and timely exit from the stimulus programmes that have, so far, been judged favourably.

Where’s the door marked “Exit”?

In a recent policy paper, we explore lessons from the Great Depression that be used to help shape expectations and guide exit policy (Mitchener and Mason 2010). In that paper, we develop a definition for policy exit and show that, in reality, exit from Great Depression policies only occurred roughly twenty years after the onset of expansionary policies. Indeed, some popular expansionary institutions that played a part in today’s crisis, the government sponsored enterprises, for one – are holdovers from expansionary
Depression policies. Hence, exit is important, but it is slow.
In order to characterise exit it helps to be clear about what is being foregone. In the simplest sense, most central banks have an explicit or implicit long-run inflation target as well as a target rate of growth for the economy’s output (usually equal to potential GDP). Expansionary monetary policy, therefore, can be characterised as that which targets above-average growth rates in order to foster recovery. Eventually central banks will have to once again target “normal” growth rates, forgoing the extra “juice” meant to facilitate recovery.
Of course, that extra monetary policy stimulus is only optimal within a short-run policy horizon. We argue that the signal for an exit strategy is the decision to stop policies that emphasise the short-run over the long-run. We therefore define an exit strategy as a movement back to policies associated with steady-state growth.
In a typical recession, an exit constitutes a strategy aimed at returning to the medium and long-run targets for inflation and growth, perhaps embodied in central bank reaction function like the Taylor Rule. Exiting from recessions associated with credit crises are more difficult, however, because of the breadth of policies invoked to combat the crisis. Exiting a credit crisis, therefore, involves political and central bank compromises to reduce or eliminate wide-ranging support programmes, a process far more complex than mere monetary policy tightening. Such policies – while offering clear short-run gains – can create substantial difficulties for long-run growth prospects when skewed market allocations and government subsidies deter investment and growth.

The three R’s: Resources, reallocation, and resolution

We characterise the emergency support in response to financial crises as the “three R’s”:
  • provide resources for growth;
  • reallocate of financial industry assets; and 
  • resolve failed institutions.
The three R’s mix monetary and bank policy in a way that provides comprehensive support to the economy during times of economic and financial distress. By design, the three R’s are short-run policy objectives. However, once programmes and policies are in place, incentives change and politicians may maintain support far longer than what is optimal for the path of the economy, either in self interest (crony capitalism, electoral cycles, etc.) or because they lack perfect information on the state of the economy.
A key theme that emerges from our analysis is that there is a troubling lack of knowledge regarding bank behaviour both in the Great Depression and today. In both periods, it is not fully understood how to get financial institutions to lend again after a crisis. In both periods, banks built up “excess reserves” and reduced their lending. It may be optimal for banks to do this in the wake of a financial crisis (too few positive net present value projects to invest in, a desire to recapitalise at the equivalent or higher level relative to assets, or heightened risk aversion), but it complicates the central bank’s decision to remove itself from credit markets and return banking activities to markets. We suggest that the Fed would have a better sense of what to do today if we knew more about why banks failed to lend in the 1930s, why they held excess reserves, and what the potential effects of excess reserves are on price dynamics.

Lost independence, political barriers, and the need for a policy metric

We make three observations about exit strategies based on our definition and our research on the Great Depression.
First, stimulus can turn out to be problematic if it leads central banks to veer too far away from independence and toward government credit policy. An exit strategy requires judgment and quite often the decision to wind down or liquidate institutions that were created to combat a crisis; however, those decisions can become politicised, and in some cases, this had led to the use of short-term policies long past their shelf life. As a result of the creation of programmes to support credit and financial markets, central banks can evolve into organs that allocate credit for political reasons. One casualty can therefore be central bank independence.
The Federal Reserve worked together with the US Treasury to maintain low borrowing rates through the Great Depression and WWII. As a result, the Fed’s balance sheet grew enormously during World War II. Moreover, true Fed independence was not obtained until the Fed-Treasury Accord of 1950, which allowed the Federal Reserve to target interest rates without concern for Treasury borrowing costs as it had done almost since its inception. Hence, monetary policy “exit” from the Great Depression really only occurred in 1950.
Second, the political economy of exit for non-central bank programmes will likely be even more challenging. Agencies created during a crisis may are often supported by champions who stand to gain electorally or personally. The Reconstruction Finance Corporation is an example of an agency that served short-term benefits in recapitalising banks and other firms, but continued to credit to private firms into the 1950s, again long after the distress of the 1930s had ended. For both Central Bank and government policy programmes, therefore, exit from the Great Depression did not occur in the 1930s – it took until the 1950s.
Third, since exit can be delayed for political economy reasons, we suggest a metric for timing the shift from short-run to long-run objectives – one that blends the dual objectives of monetary and bank policy. Having a policy target that relates directly to the distress that necessitated the emergency expansionary policies can help guide long-term decision making and defend seemingly costly (in the short-run) policy reversals to steady state norms.

How to keep it organic

In terms of the “Three R’s” taxonomy presented above, exit conditions for resolution and reallocation are largely organic: once failed banks are resolved and loans get reallocated, the work is done. That doesn’t mean the process happens quickly. It takes some banks twenty years or more to be resolved. It may nevertheless be possible to use economic information on the state of the resolution process to guide the exit strategy.
We propose that bank and non-bank resolutions can be used to parameterise less quantifiable monetary and bank policies when traditional monetary targets are rendered inoperable or highly suspect as the result of extraordinary monetary policy measures to combat a financial crisis (zero interest rate policies, quantitative easing policies, etc.). That is, the need for credit stimulus should end when failed intermediaries are resolved and positive net present value credits are reallocated to solvent lenders.

Did global imbalances cause the crisis?

Did global imbalances cause the global crisis? This column summarises the variety of explanations of the relationship between imbalances and the crisis. While the debate continues, it suggests that, as a matter of prudence, policies to contain global imbalances may still be warranted even if they did not trigger the crisis.
At their 26-27 June Summit in Canada, the G20 members will take the first look at their progress on the “Framework for strong, sustainable, and balanced growth,” a concerted effort adopted at the September 2009 Pittsburgh Summit to contain global imbalances.
The timing is opportune. With trade, credit, and commodity prices recovering, the IMF (2010) recently revised its projections of US current-account deficit to 3.3% of GDP in 2010 and 3.4% in 2011. Also UK, Canada, Australia, India, Turkey, France, and southern European nations are projected to run steep trade deficits (Figure 1). The mirroring surplus nations are the familiar China, Japan, emerging East Asia, Germany, and oil producing nations.
Figure 1. Global imbalances 1996-2015
Source: IMF (2010).
The Framework builds on the G20 November 2008 Summit declaration, which blamed both regulatory failures and the drivers of the imbalances (“inconsistent and insufficiently coordinated macroeconomic policies, inadequate structural reforms”) for the global crisis.1 Under the Framework, each G20 member is to subject its economic policies to a peer review managed by the IMF, which, in turn, determines whether the member’s efforts are “collectively consistent” with global growth goals.
But this raises questions: Did the imbalances cause the crisis? Are policies to curb them warranted?

Before the crisis: Alarmists vs. optimists

Recall the pre-crisis years. Imbalances grew in the early 2000s and peaked at 6.5% of US GDP in 2006. Congress threatened steep tariffs against China, and the Bush administration sought various remedies, including an IMF consultation with surplus nations. Academe divided into two camps.

“Alarmists” argued America was in for a sudden stop and hard landing – capital flight followed by collapse of the dollar, rise in interest rates, and decline in output (Mann 1999, 2004, Rubin et al. 2004, Obstfeld and Rogoff 2000, 2005, Summers 2004, Cline 2005ab, 2007, Geithner 2006, IMF 2006, Engler et al. 2007, Bergsten 2007, Feldstein 2008). Concerns were many – declining US private savings, growing budget deficits, rising energy prices, Asia’s focus on tradables, and relative exchange rates. Mainstream analysts placed the “unsustainable” level for the US at a 5%-6% current-account deficit; Obstfeld and Rogoff (2005) suggested that the “hard” landing meant a more than 30% drop in the dollar’s value.
“Optimists” on the other hand saw the imbalances as a symbiotic pattern that channelled surplus nation savings to safe and liquid destinations, which, in turn, enjoyed greater availability of credit (Dooley et al. 2004, Mendoza et al. 2007). In this “Bretton Woods II” world, the US current-account deficit would be near-permanent, and, as long as fiscal deficits were kept in check, they would also be sustainable.2 Cooper (2005, 2007) argued it was much ado about little: formulated in the 1930s, savings measures failed to account for sizable savings in America’s knowledge-based economy. Hausmann and Sturzenegger (2005) argued the large difference between US net assets and debts was “dark matter” that reflected accounting problems, not reality.
In these accounts, landing was neither imminent nor hard, ceteris paribus. Some argued that since capital markets were becoming more flexible, not only would America be able to borrow more, but the world economy would absorb any US adjustment better (Greenspan 2004). Others hypothesised that America’s unique attributes kept it safe from sudden shocks and hard landings.3 For one, the US was arguably too big to fail: US capital markets are so large relative to the world market that departing investors would undermine the world economy and thus their own fortunes (Reinhart and Reinhart 2008). Further, since the US debts are denominated in dollars, depreciation would not, as in ailing emerging markets, cause US liabilities to rise in relative terms.4
Only few analysts took the middle ground. Studying 26 industrialised country adjustments, Freund and Warnock (2007), drawing on Freund (2000), were more cautious. They argued that unwinding from large current account deficits takes a long time and is associated with slow growth, and that consumption and government-driven deficits do lead to deprecation. The aftershocks of smaller, persistent deficits, they found were not associated with slower growth or exchange rate deprecation. Croke et al. (2005), similarly exploring historical data, also argued that a disorderly adjustment may be less likely than the Alarmist group were presuming.

Blunt policies

While scholars debated, Capitol Hill felt compelled to action. Simplifying the world, US legislators traced the growing trade deficit to the undervalued Chinese currency and argued that Beijing was unfairly driving US companies out of business.5 Political pressures were magnified by the fact that while at 5-6% of total US GDP, the current-account deficit accounted for an estimated 20% of US traded goods production (Obstfeld and Rogoff 2005). In July 2005, China did agree to a modest revaluation, but the renminbi was again fixed against the dollar in July 2008. This did little to alter trade balances or to placate Congress. The 110th Congress (2007-2009) put forth some dozen China bills, many of which aimed to force an overhaul of China’s exchange rate regime (Roach 2009).
The Bush Administration, meanwhile, struggled to find the right frequency with Beijing (Eichengreen and Irwin 2007). The G7 was a blunt instrument for dealing with the issue, as China was not a member. There also was no appropriate bilateral US-China forum, and Washington’s focus on the currency distanced the Chinese. Multilateral pressure backfired, as the surplus nations agreed that low US savings was the main problem. Taking office in 2007, Treasury Secretary Henry Paulson made China his top priority, creating a new, Cabinet-level US-China “Strategic Economic Dialogue.” But the global crisis would soon engulf the effort – as well as unwind the imbalances.

Imbalances and the crisis: Cause or sideshow?

The 2008-09 crisis seemed to vindicate the optimists. As the crisis globalised, money flowed to the US, escaping turbulence elsewhere.6 The crisis expected by the alarmists just did not occur (DeLong 2008, Dooley and Garber 2009, IMF 2009). A somewhat contentious and occasionally politicised debate emerged to explain the role of the imbalances in the crisis; it was a three-sided argument.
  • 1. Sideshow
Some pre-crisis optimists and a number of others regard the imbalances as a sideshow, even as an innocent bystander, to the crisis (DeLong 2008, Dooley and Garber 2009, Backus and Cooley 2010, Whelan 2010, Truman 2010, Greenspan 2010), and, instead, blame financial regulations and supervision and moral hazard.7 Contrary to Bernanke (2008) and Greenspan (2010), Taylor (2008) posits the crisis originated in the Federal Reserve’s loose monetary policy. Bibow (2008) also points to the post-9/11 expansionary monetary and fiscal policies as the trigger for the global boom.
  • 2. Cause
At the other extreme, Portes (2009) argues that while the imbalances interacted with problems in the financial sector, they were the leading cause of the crisis due to having resulted in a low cost of financing.
  • 3. Handmaiden
Most analysts view the imbalances as a “handmaiden” to the crisis – as a more or less central contributor to the crisis. In a standard account, imbalances relaxed America’s credit constraint and perpetuated low US real interest rates that, in turn, stoked borrowing and the housing bubble (Setser 2008, Paulson 2008, Wolf 2008, Bini Smaghi 2008, Bernanke 2008, Caballero et al. 2008, Dunaway 2009, Obstfeld and Rogoff 2009, IMF 2009, Caballero and Krishnamurthy 2009, Blanchard and Milesi-Ferretti 2009, Roubini 2009, Kohn 2010).8
“Imbalances” in these accounts is often short-hand for their drivers. Among the favoured determinants are low US savings (stressed especially by Feldstein 2008, 2009), Asia’s export-led growth strategy, reserve build-up, and exchange rate policies (discussed by many, including Bibow 2008, Obstfeld and Rogoff 2009,), and Asian “savings glut” (highlighted by Bernanke 2005, 2007, 2008, Bini Smaghi 2008, Wolf 2008, Greenspan 2010).

Why would developments in Asia affect the US in particular?

Ben Bernanke (2005) argued that the US became the main deficit nation because of its service as global safe haven and reserve currency issuer, and because of the rapid growth in US household wealth from stock market gains and housing appreciation. The wealth effect arguably kept savings low, perpetuating foreign borrowing.9 Similar factors, Bernanke argues, were at play in the other current-account deficit nations, but not in Germany or Japan. The flow of money into housing rather equipment or, say, software was linked to regulatory and supervisory gaps in mortgage underwriting and securitisation (Johnson and Kwak 2009).

Conclusion

To date studies on the exact contribution of global imbalances or their drivers to the crisis are inconclusive. More hard evidence is needed to answer the question in the title: Did global imbalances cause the crisis? Meanwhile, positions are changing. Many observers, including Ben Bernanke, now prioritise regulatory failures as the leading cause for the crisis (Rampell 2010).
But arguing that the imbalances played a sideshow in 2008-09 is not to claim that they are innocuous. They could still perpetrate the crisis predicted by the alarmists. As a matter of prudence, policies to contain them could still be warranted. The US fiscal deficit is a game changer in the debate, and it is already bridging the divisions between imbalance analysts. Policy options going forward will be the topic of a column for a future date.

Futbol para Todos, Crecimiento para Pocos

Nunca en la historia moderna de la Argentina sucedió que la situación económica mejore y las diferencias sociales se profundicen. En la "década perdida" de los 80 las cosas fueron mal porque la economía no creció, pero sí lo hizo el empleo y el precio fue la inflación. En los 90 la recesión que comenzó a mediados de 1998 fue recortando el empleo e hizo aumentar la pobreza, pero la inflación era muy baja.
En 2009, en cambio, la recesión fue muy profunda y sin embargo la inflación, aunque se redujo, se mantuvo muy alta. Y repuntó mucho más en el primer trimestre.
La presidenta Cristina Kirchner asegura que el Gobierno está redistribuyendo el ingreso en favor de los pobres. Pero hay datos que alertan que puede estar ocurriendo lo contrario. Si fuera así, las autoridades habrían logrado que el fútbol sea para todos y el crecimiento para unos pocos.
Como señaló ayer en LA NACION Jorge Vasconcelos, del Ieral, hay un sector de trabajadores industriales convencionados que logran que sus salarios se actualicen mucho en dólares e incluso aumenten más que la inflación. Lo mismo ocurre en otros sectores de la economía.
Si a esos sectores el Gobierno les impide trasladar a precios sus subas de costos, entonces la redistribución progresiva la están haciendo los privados, no el Estado. Pero no es para todos, sino, en principio, sólo para sus empleados. Se entiende así la preocupación de la Unión Industrial Argentina y sus esfuerzos por acordar con la CGT.
También hay sectores que empatan o pierden un poco frente a la inflación, como los trabajadores del sector público, señala Nicolás Salvatore, de Buenos Aires City. En este caso, muchos trabajadores, que dependen de los sueldos estatales, lentamente descienden en la escala social por la pérdida de su poder adquisitivo.
En el fondo está, dice Salvatore, el tercer tercio de los asalariados, que son los que cobran planes sociales y la asignación universal por hijo. Hasta el Indec en sus fantasiosos e incompletos informes reconoce un aumento cercano al 20% en los últimos doce meses en la canasta alimentaria básica. Eso afecta a personas que no tienen, de momento, actualización alguna en sus haberes.
Los empresarios desalientan expectativas inflacionarias fundadas en los índices del primer trimestre para moderar los reclamos salariales. ¿Qué pasará con el sector que vive de los subsidios? "Por ahora, Mercedes Marcó del Pont maneja bien la política monetaria, pero nadie puede asegurar que dure todo el año. Si se emite para financiar al Estado, como está previsto, recrudecerá la inflación", dice una fuente oficial.Por Jorge Oviedo

martes, 22 de junio de 2010

Muchos jubilados perdieron hasta el 40% de su poder adquisitivo

Por efecto de la inflación, los haberes de muchos jubilados llevan acumulada en los últimos nueve años una pérdida de poder adquisitivo que llega hasta el 40%, o aun un poco más, según la medición de precios que se considere. Así, el incremento de precios de los últimos años recortó el valor de los ingresos, aunque en magnitud desigual. Los más perjudicados son quienes antes de la devaluación del peso se encontraban ganando más de $ 1000, ya que durante casi cuatro años no hubo para ese grupo ninguna recomposición, por una decisión política que fue declarada inconstitucional por un fallo de la Corte Suprema de Justicia.
Como durante varios años la estrategia fue privilegiar la recuperación de la jubilación mínima sin contemplar a quienes cobraban algo más, hubo un achatamiento de la pirámide, y muchos que habían comenzado su etapa pasiva cobrando más que el ingreso básico, terminaron en ese escalón más bajo. Eso significa que aun cuando la mínima haya aumentado un 347,5%, no necesariamente quienes la cobran percibieron en los últimos años una suba que compensara la inflación. 
La depreciación de las jubilaciones y la mencionada sentencia judicial explican la actual litigiosidad récord de los jubilados contra el Estado: cada día se inician, en promedio, unas 500 demandas, mientras que hay más de 330.000 causas en trámite. Anteayer, la jueza de la Corte, Carmen Argibay, apuntó contra la Anses por el colapso del fuero de la Seguridad Social, al que llegan reclamos por la insuficiente actualización de haberes y también -entre otros temas- por la forma en que se calcula el ingreso inicial. "La Anses no paga lo que debe, incluso cuando hay sentencias que la obligan a pagar. Es siempre la misma historia", se quejó Argibay.
A su vez, esa situación, sumada a la existencia de una masa de recursos que está en poder de la Anses desde la eliminación del sistema jubilatorio de capitalización, generó varios proyectos de ley de la oposición para mejorar la jubilación mínima y para devolver el poder adquisitivo perdido a los haberes de muchos pasivos (ver aparte).
La brecha con los precios
De acuerdo con mediciones y estimaciones de inflación elaboradas por distintas consultoras, el índice acumulado desde diciembre de 2001 a mayo último es, en un cálculo moderado, del 250 por ciento. Desde ese entonces, si bien la jubilación mínima pasó de $ 200 a 895, quienes no comenzaron ganando ese haber tuvieron aumentos inferiores al de los precios, y en muchos casos tardíos. Para quienes una década atrás cobraban una prestación de $ 1000 o más, la recomposición hasta ahora fue del 111,5 por ciento.
Suponiendo el caso de quien percibía $ 1000 cobra ahora $ 2115. Si consumía bienes y servicios por todo el monto, acceder a ellos ahora cuesta $ 3500. Y así, el ingreso equivale al 60% del precio de lo que antes podía adquirirse. Otro caso: quien cobraba $ 300 recibió un alza del 204%, con lo cual hoy cobra $ 912, pero como lo que valía $ 300 hoy vale $ 1050, podría comprar un 14% menos.
La comparación se refiere a determinados supuestos del consumo, que son los considerados para elaborar las estadísticas de precios. Está claro que, en la vida real, cada familia tiene un conjunto diferente de necesidades por cubrir.
La inflación en el período está estimada en el 250% por el estudio Orlando Ferreres & Asociados, y en un nivel similar se ubica el índice elaborado por Economía & Regiones. Un porcentaje algo más alto -del 268%- arroja la medición realizada por Ecolatina con la firma Tomadato. Los cálculos se basan en un trabajo propio de cada centro de estudios a partir de enero de 2007, y en los índices de inflación dados por el Indec hasta diciembre de 2006, el último mes previo a la intervención política que sufrió el organismo y que le costó la credibilidad de sus datos.
Luego de años de aumentos discrecionales, desde marzo de 2009 rige una ley de movilidad jubilatoria. El sistema contempla la utilización de una fórmula basada en la evolución de los salarios, la recaudación de recursos del sistema y otras variables, como el número de jubilados.
¿Cómo les fue desde entonces a las jubilaciones? Los tres aumentos otorgados (en marzo de 2009 y de 2010, y en septiembre del año pasado) suman una mejora del 29,7 por ciento. El alza de los precios desde julio de 2008 -el último mes en el que se habían subido las jubilaciones antes de la ley de movilidad- fue superior: del 37,7%, según Ecolatina, y del 34,4%, según Ferreres. Con esos datos, la pérdida del valor real sería de alrededor de un 5 por ciento.
LA NACION